Elegir un símbolo para representar tu proyecto no es algo que se haga a la ligera. En mi caso, la decisión fue clara: la Iglesia de San Juan Bautista de Málaga, una joya histórica de mi tierra natal, llena de significado y emociones para mí.
Construida en el siglo XV por orden de los Reyes Católicos, esta iglesia es una de las primeras que se erigieron tras la Reconquista de Málaga en 1487. Su estilo combina elementos góticos, renacentistas y barrocos, reflejando las transformaciones que ha vivido a lo largo de los siglos. Su torre campanario, tan característica, es un punto de referencia en el centro histórico de Málaga, una ciudad donde cada rincón cuenta una historia, y donde su arte y tradición inspiran a quienes la visitan.
En Málaga, la Catedral de la Encarnación, conocida cariñosamente como «La Manquita» (porque le falta una de las torres por construir, esa es otra historia… ), es quizás el símbolo más icónico y famoso de la ciudad. Todos la reconocen y la asocian inmediatamente con Málaga. Sin embargo, yo elegí la Iglesia de San Juan Bautista como símbolo de mi web y mi empresa porque representa algo más íntimo, único y especial.
La Iglesia de San Juan es, como mi empresa, pequeña pero con una gran personalidad. No pretende ser la más conocida, pero quienes la descubren no la olvidan. Y lo mismo sucede con mi forma de trabajar: aunque no sea una gran empresa por tamaño y número de trabajadores, la cercanía, la atención al detalle y la dedicación hacen que sea única, o eso me dicen.
Además, incluir este mosaico en mis tarjetas de visita se ha convertido en algo mágico. Cuando entrego una tarjeta a alguien de fuera, siempre surge la misma pregunta:
«¿Qué curioso, qué es?» Y ahí es cuando puedo hablar con orgullo de Málaga, de sus calles, su historia y todo lo que la hace tan especial. Por otro lado, los malagueños, al verla, siempre sonríen, porque todos conocemos esta iglesia y sentimos esa conexión única con ella, como si formara parte de nosotros. Ahora que se acerca la fecha de FITUR y pienso en maneras de divulgación, yo hace tiempo que opté por esta y creo que es perfecta.
En un sector tan dinámico como el de la hotelería y el turismo de lujo, donde todo cambia a una velocidad vertiginosa, este símbolo me recuerda lo importante que es ser constante y mantenerme fiel a mi esencia. Me inspira a recordar de dónde vengo mientras miro hacia el futuro, y me da la seguridad de que mis raíces me guían en cada paso que doy.
La Iglesia de San Juan no solo es un homenaje a mi ciudad, sino también un símbolo de guía, inspiración y autenticidad. Al igual que sus muros han resistido el paso del tiempo, mis valores y mi compromiso con lo que hago son mi fortaleza para avanzar en este camino profesional.
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