Nadia Gallo

Saber Cerrar un Hotel: Un Arte Infravalorado en la Hotelería

En la industria hotelera, siempre hablamos de aperturas. Las celebramos, las incluimos en nuestro currículum como hitos profesionales, compartimos la emoción de haber estado en ese momento clave donde todo comienza. Y con razón, porque abrir un hotel es un reto enorme.

Pero, ¿qué pasa cuando toca cerrar uno?

Si las aperturas son comparables a un nacimiento, con toda la ilusión y la energía que conlleva, los cierres bien podrían ser el equivalente a una pérdida. Y sin embargo, apenas se habla de ellos. No los vemos en los currículums, no los presumimos en entrevistas, no los compartimos con orgullo en redes sociales. Pero cerrar un hotel –y hacerlo bien– puede ser uno de los mayores logros en la carrera de un hotelero.

Tipos de cierres en la hotelería

Cada cierre tiene su historia y su complejidad. A lo largo de los años, me ha tocado vivir distintos tipos de cierres, cada uno con sus retos y aprendizajes:

🔹 Cierre por temporada: Muchos hoteles, especialmente en destinos de playa o montaña, operan bajo una estacionalidad marcada. Cerrar un hotel por temporada parece algo rutinario, pero hacerlo de manera eficiente implica planificación. Hay que organizar el mantenimiento, gestionar al personal para la siguiente apertura y asegurarse de que todo esté en orden para el regreso de los huéspedes.

🔹 Cierre indefinido: Sin duda, el más extraño que hemos vivido fue el de 2020, cuando la pandemia obligó al sector a bajar persianas sin una fecha clara de reapertura. De un día para otro, pasamos de recibir reservas a cancelar estancias, a despedir a equipos y a gestionar una incertidumbre sin precedentes. Nadie nos preparó para algo así, pero aquellos que lograron mantener la calma y organizar cada fase del cierre demostraron un liderazgo invaluable.

🔹 Cierre por traspaso, venta o alquiler de la propiedad: A veces, un hotel cambia de manos. En estos casos, el cierre implica un proceso de transición donde no solo se deben gestionar contratos y personal, sino también la imagen del establecimiento. Dependiendo de la estrategia del nuevo propietario, puede ser una transformación total o una simple continuidad con otra gestión. En este caso el bienestar de los empleados es fundamental para el buen rodaje y funcionamiento.

🔹 Cierre por falta de rentabilidad: Este es, sin duda, el más difícil de todos. Un hotel que no genera beneficios se enfrenta a la dura realidad de su cierre definitivo. Y aquí no solo hay números fríos, hay equipos que pierden su empleo, proveedores que se quedan sin clientes, y un sentimiento de pérdida en quienes han trabajado por años en el lugar. Gestionarlo con dignidad y respeto es fundamental, tanto para el equipo humano como para la reputación de la empresa.

¡Qué importante es tener presente en todos ellos el alma de los hoteles, sí, los empleados!

El reto de cerrar con dignidad

Enfrentar un cierre de hotel requiere de empatía, liderazgo y visión estratégica. No basta con apagar las luces y despedirse. Un cierre bien gestionado implica:

Comunicación clara y humana: Tanto con empleados como con clientes, explicar la situación con transparencia es clave para evitar incertidumbre y malentendidos.

Gestión del equipo: Un cierre impacta a cada persona que ha hecho vida en ese hotel. Acompañar al personal en la transición y, en la medida de lo posible, ayudarlos a recolocarse es una responsabilidad fundamental.

Cierre operativo sin fisuras: Desde la administración de reservas hasta la gestión del inventario, cada detalle cuenta para que el cierre sea ordenado y sin consecuencias legales o financieras.

Cuidado de la marca: Un hotel que cierra deja una imagen, y la forma en que se maneje ese cierre afectará la reputación del grupo hotelero en el futuro.

Lecciones de un cierre

He participado en varios cierres de hoteles, cada uno con sus particularidades. Algunos fueron planificados, otros ocurrieron por circunstancias inesperadas. Todos dejaron una enseñanza profunda sobre el valor de la gestión humana en la hotelería.

Cerrar un hotel no es un fracaso. Es una fase más de su ciclo de vida, y saber gestionarla es tan importante como saber lanzar un proyecto. Quizás algún día veamos en los currículums frases como «Gestioné el cierre de un hotel con éxito» con el mismo orgullo con el que hablamos de aperturas. Porque cerrar con dignidad y profesionalismo es, sin duda, una habilidad que pocos dominan.

¿Has participado en el cierre de un hotel? ¿Cómo viviste la experiencia? Desde tú punto de vista, ¿se hizo bien?

Me encantaría leer tus comentarios y reflexiones.

Tiempo de lectura: 5 min

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